Biblioteca Popular José A. Guisasola


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HISTORIA DE VAMPIROS
De: Preguntas al azar (1986)
La nariz contra el vidrio

Era un vampiro que sorbía agua
por las noches y por las madrugadas
al mediodía y en la cena.

Era abstemio de sangre
y por eso el bochorno
de los otros vampiros
y de las vampiresas.

Contra viento y marea se propuso
fundar una bandada
de vampiros anónimos,
hizo campaña bajo la menguante,
bajo la llena y la creciente
sus modestas pancartas proclamaban,
vampiros beban agua
la sangre trae cáncer.

Es claro los quirópteros
reunidos en su ágora de sombras
opinaron que eso era inaudito,
aquel loco aquel alucinado
podía convencer a los vampiros flojos,
esos que liban boldo tras la sangre.

De modo que una noche
con nubes de tormenta,
cinco vampiros fuertes
sedientos de hematíes, plaquetas, leucocitos,
rodearon al chiflado, al insurrecto,
y acabaron con él y su imprudencia.

Cuando por fin la luna
pudo asomarse
vio allá abajo
el pobre cuerpo del vampiro anónimo,
con cinco heridas que manaban,
formando un gran charco de agua,
lo que no pudo ver la luna
fue que los cinco ejecutores
se refugiaban en un árbol
y a su pesar reconocían
que aquello no sabía mal.

Desde esa noche que fue histórica
ni los vampiros, ni las vampiresas,
chupan más sangre,
resolvieron
por unanimidad pasarse al agua.

Como suele ocurrir en estos casos
el singular vampiro anónimo
es venerado como un mártir.


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Visto en: Poesi.as
http://www.poesi.as/mb86b04005.htm



Imagen: ©RÚBEL MUJICA (Caricaturas en Píxels)
Mario Benedetti, para el concurso de Caricaturama Showdown 3000!
http://caricapixels.blogspot.com.ar/2012/02/de-nuevo-los-concursos.html

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HISTORIA DE FANTASMAS
De: La vida ese paréntesis (1997)
El Faro y otras Sombras

Los dos fantasmas, uno azul y otro blanco, se encontraron frente a la caverna consabida. Se saludaron en silencio y avanzaron un buen trecho, sin pisarse las sábanas, cada uno sumido en sus cavilaciones. Era una noche neblinosa, no se distinguían árboles y muros, pero allá arriba, muy arriba estaba la luna.

—Es curioso —dijo de pronto el fantasma blanco—, es curioso cómo el cuerpo ya no se acuerda de uno. Por suerte, porque cuando uno se acordaba era para que sufriésemos.

—¿Sufriste mucho? —preguntó el fantasma azul.

—Bastante. Hasta que lo perdí de vista, mi cuerpo tenía quemaduras de cigarrillos en la espalda, le faltaban tres dientes que le habían sido arrancados sin anestesia, no se había olvidado de cuando le metían la cabeza en una pileta de orina y excremento, y sobre todo se miraba de vez en cuando sus testículos achicharrados.

—Oh —fue la única sílaba que pronunció o pensó o suspiró el fantasma azul.

—¿Y vos? —preguntó a su vez el otro— ¿También tu cuerpo te transmitía sufrimientos?

—No tanto mi cuerpo, sino el de los otros.

—¿De otros? ¿Acaso eras médico?

—No precisamente. Yo era el verdugo.

El fantasma blanco recordó que allá arriba, muy arriba, allá estaba la luna. La miró sólo porque tenía necesidad de encandilarse. Pero la luna no es el sol.

Con una punta de su sábana impoluta se limpió la brizna de odio. Luego se alejó, flotando, blanquísimo en la niebla protectora, en busca de algún dios o de la nada.


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Visto en: La página de los cuentos
http://www.loscuentos.net/cuentos/other/2/26/179/




Poema: INSOMNIO
El insomnio es un foro
de expectativas
las imágenes vuelan
no se esclavizan

ruinas y glorias
son datos fidedignos
de la memoria

yo no tengo otra llave
que tus preguntas
pero a veces no encuentro
la cerradura

sigo en desvelo
en el mundo que acecha
no se abre el sueño

el blanco cielo raso
no me seduce
y en el cielo de veras
tan sólo hay nubes

cierro los ojos
y estoy despabilado
como un custodio

la vigilia en la noche
quién lo diría
arrima sensaciones
desconocidas

son horas blancas
algo se mueve pero
no pasa nada

uno escucha el silencio
y de improviso
fluyen las añoranzas
y es como un río

la brisa eriza
y lejos canta un gallo
sus profecías

yo no tengo otra llave
que tus preguntas
pero a veces no encuentro
la cerradura

y si la encuentro
ya no querré dormirme
porque te tengo





Caricatura de Benedetti, por Waldo Matus. México


SER OTRO

No hay ser humano
que no quiera ser otro
y meterse en ese otro
como en una escafandra
como en un aura tal vez o en una bruma
en un seductor o en un asceta
en un aventurero o un boyante

solo yo no quisiera ser otro
mejor dicho yo
quisiera ser yo
pero un poco mejor.




Caricatura de Benedetti, por Jorge Restrepo H., Tuluá, Valle del Cauca, Colombia
http://jrestrepo.blogspot.com.ar/2009/05/benedetti.html


SONETO GRAMATICAL


Abro la urna de los adjetivos
que estaban pálidos de tanta sombra
y la prosodia que articula y nombra
los recibe con puntos suspensivos

cansado de pronombres relativos
prefiero la sintaxis que me asombra /
las comillas / debajo de la alfombra
espían a los nuevos sustantivos

se turnan el temor y la osadía
entre los verbos que no dejan huella
y los paréntesis con su intervalo

con la sabia gramática o sin ella
no pensé que una noche escribiría
un soneto tan frívolo y tan malo


LA HISTORIA

Dijo cervantes que la historia
es el depósito de las acciones
y yo / salvadas las distancias / creo
que es un nomenclátor de expectativas

el historiador era para schlegel
apenas un profeta que miraba hacia atrás
y yo / salvadas las distancias / creo
que suele ser estrábico y a veces hipermétrope

por su parte el saber congelado sostiene
que los pueblos felices nunca tienen historia
y como en realidad todos la tienen
vaya sacando usted las conclusiones

a menudo la historia se vale de utopías
algunos aprovechan para erigirle estatuas
y luego es consagrada como infancia del mundo
o como fotocopia del futuro

la historia colecciona pálidos nomeolvides
lápidas de homenaje con hollines y mugre
y en su amplio muestrario de desdenes
figura hasta el humilde que vivió sin codicia

la historia está maltrecha / quebrantada
hace dos o tres siglos que no ríe
que no llora / no habla / acaso porque ahora
ya no hay quien le peine las mentiras


Caricatura de Benedetti, por Waldo Matus. México
Sitios consultados:
Biblioteca Virtual comunitaria
Libro: La vida ese paréntesis
Web: Poesía en español
http://www.poesi.as/Mario_Benedetti.htm





Poema: RESISTENCIAS

Hay quienes se resisten deshilachadamente
a morir sin haberse concedido
un año un mes una hora de goce
y esperan ese don cultivando el silencio
vaciándose de culpas y de pánicos
descansando en el lecho del cansancio
o evocando la infancia más antigua

así / con la memoria en rebanadas
con ojos que investigan lo invisible
y el desaliento tímido y portátil
que se cubre y descubre a duras penas
así miden el cuerpo torpe cándido
ese montón de riesgos y de huesos
áspero de deseos como llagas
que no elige agotarse más se agota

merodean tal vez por la nostalgia
ese usual laberinto de abandonos
buscan testigos y no los encuentran
salvo en las caravanas de fantasmas

piden abrazos pero nadie cae
en la emboscada de los sentimientos
carne de espera / alma de esperanza
los desnudos se visten y no vuelven

el amor hace un alto en el camino
sorprendido in fraganti / condenado
y no obstante siempre hay quien se resiste
a irse sin gozar / sin apogeos
sin brevísimas cúspides de gloria
sin periquetes de felicidad

como si alguien en el más allá
o quizás en el más acá suplente
fuera a pedirle cuentas de por qué
no fue dichoso como puede serlo
un bienaventurado del montón



Caricatura de M. Benedetti, por Fernando Llera
Mexico City, D.F., México
http://fernandollera.blogspot.com.ar/



Poema: COMO SI FUÉRAMOS INMORTALES

Todos sabemos que nada ni nadie habrá de ahorrarnos el final
sin embargo hay que vivir como si fuéramos inmortales
sabemos que los caballos y los perros tienen las patas sobre la tierra
pero no es descartable que en una nochebuena se lancen a volar

sabemos que en una esquina no rosada aguarda el ultimátum de la envidia
pero en definitiva será el tiempo el que diga dónde es dónde y quién es quién

sabemos que tras cada victoria el enemigo regresa buscando más triunfos
y que volveremos a ser inexorablemente derrotados vale decir que venceremos

sabemos que el odio viene lleno de imposturas
pero que las va a perder antes del diluvio o después del carnaval
sabemos que el hambre está desnuda desde hace siglos
pero también que los saciados responderán por los hambrientos

sabemos que la melancolía es un resplandor y sólo eso
pero a los melancólicos nadie les quita lo bailado
sabemos que los bondadosos instalan cerrojos de seguridad
pero la bondad suele escaparse por los tejados
sabemos que los decididores deciden como locos o miserables
y que mañana o pasado alguien decidirá que no decidan

sintetizando / todos sabemos que nada ni nadie habrá de ahorrarnos el final
pero así y todo hay que vivir como si fuéramos inmortales



Caricatura de Mario Benedetti, por Sebastián Cast ©CaricaturasCast
http://castdibujos.blogspot.com.ar/2011/07/mario-benedetti.html



Poema: GARANTES

Los pedacitos de felicidad
son como fiebres migratorias
llegan con la estación en alza
se van con el segundo frío

los pedacitos de congoja en cambio
derraman pétalos o miedos
pero también espinas despaciosas
que no se van / se quedan

desdicha y gloria retenidas
a puro ánimo en su borde
permanecen ahí como garantes
de la conciencia y de la muerte.


Poema: ESO NO

Quiero que el mar dirima sus querellas
quiero que el cielo llueva como antes
quiero en el aire pájaros errantes
y que en la noche brillen mis estrellas

de todas tus edades quiero aquellas
que dejaban vivir sin atenuantes
no quiero / humanidad / que te quebrantes
ni que de tu malogro queden huellas

desapareceremos de uno en uno
en aras del injusto justiciero
y en el instante clave / el oportuno /

quizá perdamos ésta u otras lides /
pero tú eres mi cábala y no quiero /
humanidad plural / que te suicides



Caricatura de Benedetti, por Walter Toscano
http://wtoscano.blogspot.com.ar/2012/02/mario-benedetti.html



Sitios consultados:
Biblioteca Virtual comunitaria
Libro: La vida ese paréntesis
Web: Poesía en español
http://www.poesi.as/Mario_Benedetti.htm





Cuento: A IMAGEN Y SEMEJANZA

Era la última hormiga de la caravana, y no pudo seguir la ruta de sus compañeras. Un terrón de azúcar había resbalado desde lo alto, quebrándose en varios terroncitos. Uno de éstos le interceptaba el paso. Por un instante la hormiga quedó inmóvil sobre el papel color crema. Luego, sus patitas delanteras tantearon el terrón. Retrocedió, después se detuvo. Tomando sus patas traseras como casi punto fijo de apoyo, dio una vuelta alrededor de sí misma en el sentido de las agujas de un reloj. Sólo entonces se acercó de nuevo. Las patas delanteras se estiraron, en un primer intento de alzar el azúcar, pero fracasaron. Sin embargo, el rápido movimiento hizo que el terrón quedara mejor situado para la operación de carga. Esta vez la hormiga acometió lateralmente su objetivo, alzó el terrón y lo sostuvo sobre su cabeza. Por un instante pareció vacilar, luego reinició el viaje, con un andar bastante más lento que el que traía.

Sus compañeras ya estaban lejos, fuera del papel, cerca del zócalo. La hormiga se detuvo, exactamente en el punto en que la superficie por la que marchaba, cambiaba de color. Las seis patas hollaron una N mayúscula y oscura. Después de una momentánea detención, terminó por atravesarla. Ahora la superficie era otra vez clara.

De pronto el terrón resbaló sobre el papel, partiéndose en dos. La hormiga hizo entonces un recorrido que incluyó una detenida inspección de ambas porciones, y eligió la mayor.

Cargó con ella, y avanzó. En la ruta, hasta ese instante libre, apareció una colilla aplastada.

La bordeó lentamente, y cuando reapareció al otro lado del pucho, la superficie se había vuelto nuevamente oscura porque en ese instante el tránsito de la hormiga tenía lugar sobre una A. Hubo una leve corriente de aire, como si alguien hubiera soplado. Hormiga y carga rodaron. Ahora el terrón se desarmó por completo. La hormiga cayó sobre sus patas y emprendió una enloquecida carrerita en círculo. Luego pareció tranquilizarse. Fue hacia uno de los granos de azúcar que antes había formado parte del medio terrón, pero no lo cargó.

Cuando reinició su marcha no había perdido la ruta. Pasó rápidamente sobre una D oscura, y al reingresar en la zona clara, otro obstáculo la detuvo.

Era un trocito de algo, un palito acaso tres veces más grande que ella misma. Retrocedió, avanzó, tanteó el palito, se quedó inmóvil durante unos segundos. Luego empezó la tarea de carga.

Dos veces se resbaló el palito, pero al final quedó bien afirmado, como una suerte de mástil inclinado. Al pasar sobre el área de la segunda A oscura, el andar de la hormiga era casi triunfal. Sin embargo, no había avanzado dos centímetros por la superficie clara del papel, cuando algo o alguien movió aquella hoja y la hormiga rodó, más o menos replegada sobre sí misma. Sólo pudo reincorporarse cuando llegó a la madera del piso. A cinco centímetros estaba el palito.

La hormiga avanzó hasta él, esta vez con parsimonia, como midiendo cada séxtuple paso. Así y todo, llegó hasta su objetivo, pero cuando estiraba las patas delanteras, de nuevo corrió el aire y el palito rodó hasta detenerse diez centímetros más allá, semicaído en una de las rendijas que separaban los tablones del piso. Uno de los extremos, sin embargo, emergía hacia arriba. Para la hormiga, semejante posición representó en cierto modo una facilidad, ya que pudo hacer un rodeo a fin de intentar la operación desde un ángulo más favorable. Al cabo de medio minuto, la faena estaba cumplida. La carga, otra vez alzada, estaba ahora en una posición más cercana a la estricta horizontalidad.

La hormiga reinició la marcha, sin desviarse jamás de su ruta hacia el zócalo. Las otras hormigas, con sus respectivos víveres, habían desaparecido por algún invisible agujero.

Sobre la madera, la hormiga avanzaba más lentamente que sobre el papel. Un nudo, bastante rugoso de la tabla, significó una demora de más de un minuto. El palito estuvo a punto de caer, pero un particular vaivén del cuerpo de la hormiga aseguró su estabilidad.

Dos centímetros más y un golpe resonó. Un golpe aparentemente dado sobre el piso. Al igual que las otras, esa tabla vibró y la hormiga dio un saltito involuntario, en el curso del cual, perdió su carga. El palito quedó atravesado en el tablón contiguo. El trabajo siguiente fue cruzar la hendidura, que en ese punto era bastante profunda. La hormiga se acercó al borde, hizo un leve avance erizado de alertas, pero aún así se precipitó en aquel abismo de centímetro y medio. Le llevó varios segundos rehacerse, escalar el lado opuesto de la hendidura y reaparecer en la superficie del siguiente tablón. Ahí estaba el palito. La hormiga estuvo un rato junto a él, sin otro movimiento que un intermitente temblor en las patas delanteras. Después llevó a cabo su quinta operación de carga.

El palito quedó horizontal, aunque algo oblicuo con respecto al cuerpo de la hormiga. Esta hizo un movimiento brusco y entonces la carga quedó mejor acomodada. A medio metro estaba el zócalo. La hormiga avanzó en la antigua dirección, que en ese espacio casualmente se correspondía con la veta. Ahora el paso era rápido, y el palito no parecía correr el menor riesgo de derrumbe. A dos centímetros de su meta, la hormiga se detuvo, de nuevo alertada. Entonces, de lo alto apareció un pulgar, un ancho dedo humano y concienzudamente aplastó carga y hormiga.



FIN

©Mario Benedetti, “A imagen y semejanza”,
en La muerte y otras sorpresas. - Editorial: Alfaguara.



Imagen: Tomi Müller
http://eltomimuller.blogspot.com.ar/2009/05/mario-benedetti.html

Visto y leído en Ciudad Seva.


Cuento: EL OTRO YO

Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la nariz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando. Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.

El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.

Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo qué hacer, pero después se rehízo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.

Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.

Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas. Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: “Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable”.

El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.


FIN

©Mario Benedetti, “El otro yo”,
en La muerte y otras sorpresas. - Editorial: Alfaguara.



Diecinueve cuentos impregnados de las sorprendentes atmósferas que envuelven la vida cotidiana.
En La muerte y otras sorpresas, Mario Benedetti continúa su personal indagación sobre los grandes temas que afectan íntimamente al grupo humano más numeroso y literariamente desatendido: la clase media que puebla las grandes y pequeñas ciudades del mundo.
La soledad, las dificultades de comunicación y convivencia, la conciencia de la muerte, los deterioros causados por el paso del tiempo, son algunos de los temas incluidos en estos diecinueve relatos impregnados de esas sorprendentes atmósferas que inesperadamente envuelven la vida cotidiana.


Contiene:

-A imagen y semejanza
-Acaso irreparable
-Cinco años de vida
-Datos para el viudo
-El altillo
-El cambiazo
-El fin de la disnea
-El Otro Yo
-Ganas de embromar
-La expresión
-La muerte
-La noche de los feos
-Los bomberos
-Mis Amnesia
-Musak
-Para objetos solamente
-Péndulo
-Réquiem con tostadas
-Todos los días son domingo



"Argentina crece leyendo"


Selección y curaduría: Analía Alvado

Proyecto asociado a «Garabatos»



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